El miedo al cambio

Es un mecanismo de supervivencia que no cambiemos, pues a la mente le gusta tener todo controlado para nuestra supervivencia. Por ello se inventará miles de excusas para que tu cambio no sea posible.

Tendremos que confrontar creencias como “yo no puedo” “eso a mi nunca me va a pasar”, etc.

Pero resulta que tú no eres tu mente. Igual te resulta un poco loco esto que te voy a contar. Pero si eres capaz de observar tus pensamientos (si alguna vez has meditado lo sabrás), y dejarlos pasar, quiere decir que no eres eso, si no el observador de tu mente. Por tanto, puedes al igual que cuando meditas, dejar pasar ese pensamiento de “yo no puedo”, implantar una nueva creencia que te haga de aliado como sería “YO PUEDO”.

Cualquier cambio conlleva desprenderse de algo. Como la oruga que se convierte en mariposa, muere la oruga, para nacer como mariposa. Deja sus patitas cortitas y rechonchas, deja su capacidad de caminar, para desarrollar las alas necesarias para volar. A veces cambiar cosas de nuestra personalidad son las que más cuestan por que hay un apego inmenso a lo que antes éramos. Hemos de abandonar partes de nosotros para poder crear otras nuevas. Y eso se traduce en la zona de pánico. Es el punto justo antes de saltar. 

El miedo no podemos anularlo, pero podemos mirarle de frente, darle la mano y seguir avanzando.

“Que tu coraje sean siempre más grande que tu miedo”

 

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